El Jet Lag es una reacción del cuerpo que ocurre al viajar por al menos dos zonas horarias distintas.

¿Te caes de sueño por el día? ¿Te despiertas con frecuencia por la noche o tienes un dormir demasiado ligero? ¿Sientes náuseas repentinas o dolores de cabeza que no puedes explicar? ¿Te ha pasado que al levantarte te cuesta hablar como si te hubieras hinchado a barbitúricos? ¿Te sientes ligeramente triste? Son síntomas propios del jet lag.

1. Intenta adaptarte durante las dos semanas anteriores al horario de tu destino

Ejemplo, si viajas al Extremo Oriente, acuéstate dos horas más tarde de lo habitual y levántate 02 horas más tarde…Si volamos a América, nos acostaremos 02 horas antes y nos levantaremos también antes.

2. Elige bien los horarios de vuelo a tu destino en función del sentido

Si vuelves a Oriente, escoge vuelos que salgan a media tarde, pasa la noche en el avión para que llegues con el nuevo día. Si vuelas de Este a Oeste, elige un vuelo que salga a primera hora, de modo que viajes en contra del reloj y vueles siempre de día.

3. Plantéate un destino intermedio

Planifica un vuelo con escala de unos días en un destino intermedio para una adaptación progresiva al destino final, conocerás un nuevo lugar y además conseguirás vuelos más baratos por ser escalas largas.

4. Procura dormir en el avión si vuelas de Oeste a Este

La elección del vuelo nocturno hacia Oriente tiene sentido porque llegamos de día y podemos dormir de noche, de ese modo mejoramos la adaptación al nuevo horario aunque nuestro reloj biológico siga en horario peninsular pero, le abrimos la puerta a que se adapte con más facilidad al coger el ritmo de sueño del destino.

5. Procura mantenerte despierto si viajas de Este a Oeste

En viajes a Occidente busca vuelos mañaneros para coger todo el vuelo con sol, evita el sueño. Cuando llegues al destino olvídate de la cama hasta que sea la hora de dormir, de lo contrario, alterarás completamente el orden del sueño en el lugar de destino y multiplicaremos los efectos del Jet Lag. Existen vuelos nocturnos a países occidentales que llegan casi de día al destino; en este caso puedes aprovechar para dormir, pero una vez en tierra, no nos acostaremos hasta que vuelva hacerse de noche.

6. Procura subir descansado al avión

El Jet Lag se ve afectado por el grado de estrés e hidratación; sube al avión relajado, descansado y bien hidratado para que la adaptación sea fluida. Se recomienda tomar vacaciones el día antes del vuelo para descansar bien y predisponer el cuerpo.

7. Cuidado con lo que bebes a bordo

En los aviones, con los cambios de presión y los aires acondicionados, hay una elevada sequedad que puede influir en nuestra tensión arterial y en nuestro estado de hidratación. Conviene beber mucha agua y evitar el alcohol, el café o el té, aunque estos últimos se recomiendan si el objetivo es mantenerse despierto.

8. Muévete en el avión

Anímate a ejercitar tus piernas mientras estás sentado. Muévete alrededor del avión cuando el signo de cinturón de seguridad esté apagado, cada hora o dos durante unos quince minutos es muy bueno.

9. Hay una aplicación para eso

Jet Lag Rooster crea un plan personal para el Jet Lag basándose en tu ubicación y destino, tu plan de vuelo y tu ritmo habitual de sueño/vigilia. La aplicación determina cuando tienes que salir y exponerte a la luz, y cuando tienes que estar en la oscuridad. Suena un poco inquietante, pero puede ayudarte a ajustar tu reloj interno y reducir los efectos del Jet Lag.

10. Haz ejercicio una vez al día en tu destino durante las primeras semanas

Se suele sentir más el Jet Lag al regreso que a la ida ya que cuando viajamos sea por trabajo o vacaciones estamos moviéndonos de un lado a otro. La actividad física es fundamental a la hora de superar el Jet Lag, cuando estés de regreso realiza una hora de ejercicios diarios.

  • Es conveniente tener todos los temas personales y laborales en orden previo a la partida.
  • Antes de volar, asegúrate de reducir el estrés y no llegar al día del viaje con cansancio físico.
  • Si es posible, tómese uno o dos días libres a su regreso para quedarse en casa, lo que le permitirá adaptarse tranquilamente de nuevo al ciclo horario de su país.
  • Cuando lleguemos a nuestro destino, conviene que sigamos una dieta suave.